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¿Merece la pena hacer una sesión de preboda?

15 jul
3 min de lectura


Si estás organizando tu boda, es muy probable que en algún momento hayas oído hablar de las sesiones de preboda.

Y también es muy probable que te hayas hecho esta pregunta:

"¿Realmente merece la pena?"

La respuesta corta es sí.

Pero no necesariamente por los motivos que la mayoría de la gente imagina.

Muchas parejas piensan que una preboda sirve únicamente para tener unas cuantas fotos bonitas antes del gran día. Y aunque eso también es cierto, la realidad es que aporta mucho más que eso.



¿Qué es exactamente una sesión de preboda?


Una sesión de preboda es una sesión fotográfica que se realiza semanas o meses antes de la boda.

Normalmente se desarrolla en un entorno que tenga significado para la pareja o simplemente en un lugar bonito donde puedan sentirse cómodos.

No hay prisas, horarios estrictos ni la intensidad emocional propia del día de la boda.

Es un momento para disfrutar, pasear, hablar y conseguir fotografías naturales en un ambiente relajado.



La principal ventaja: perder el miedo a la cámara


Esta es, sin duda, la razón más importante.

La inmensa mayoría de parejas que fotografío nunca han hecho una sesión profesional.

Y eso genera dudas:


  • "No sabemos posar."

  • "Nos da vergüenza la cámara."

  • "Seguro que salimos raros."


Lo curioso es que prácticamente todas las parejas dicen algo parecido antes de la sesión.

Y prácticamente todas terminan diciendo exactamente lo contrario cuando acaba.

La preboda sirve para descubrir que no hace falta saber posar y que hacerse fotos puede ser algo mucho más natural de lo que imaginaban.




Nos ayuda a conocernos mejor


Aunque ya hayamos hablado varias veces antes de la boda, una sesión de preboda nos permite compartir tiempo juntos de una forma diferente.

Durante la sesión:


  • Charlamos.

  • Caminamos.

  • Compartimos experiencias.

  • Nos conocemos mejor.


Y eso hace que el día de la boda exista una confianza mucho mayor.

Cuando llega ese día, ya no hay un fotógrafo desconocido detrás de la cámara.

Hay alguien con quien ya habéis compartido una experiencia.



Llegaréis mucho más tranquilos a la boda


Una de las cosas que más valoran las parejas después de hacer una preboda es la tranquilidad que sienten el día de la boda.

Ya saben cómo trabajo.

Ya saben que no tienen que estar pendientes de la cámara.

Ya saben que no necesitan posar constantemente.

Y eso les permite centrarse en disfrutar.



Es una oportunidad para tener fotos en otro entorno


La boda tiene una energía única.

Pero también tiene tiempos, horarios y muchas personas alrededor.

La preboda es diferente.

Permite hacer fotografías en un entorno elegido por vosotros, sin prisas y con una atmósfera mucho más íntima.

Muchas parejas terminan utilizando estas imágenes para:


  • Invitaciones.

  • Página web de la boda.

  • Libro de firmas.

  • Decoración del evento.


O simplemente para conservarlas como recuerdo de una etapa muy especial.



No hace falta hacer nada extraordinario


A veces las parejas piensan que necesitan preparar algo especial.

La realidad es que no.

Las mejores sesiones suelen ser las más sencillas.

Un paseo por un lugar que os guste.

Una conversación.

Una tarde tranquila.

Lo importante no es lo que hacéis.

Lo importante es que seáis vosotros mismos.




¿Y si somos muy tímidos?


Entonces probablemente seáis candidatos perfectos para una preboda.

Precisamente porque ayuda a eliminar esa tensión inicial.

No se trata de hacer fotos perfectas.

Se trata de sentirse cómodo.

Y eso suele llegar mucho antes de lo que imagináis.



¿Es imprescindible hacer una preboda?


No.

Se puede tener una boda maravillosa y unas fotografías increíbles sin hacer una sesión previa.

Pero si me preguntáis si aporta valor, la respuesta es claramente sí.

Porque mejora la experiencia.

Mejora la confianza.

Y ayuda a que todo fluya de forma mucho más natural cuando llega el gran día.



Conclusión


La preboda no consiste únicamente en obtener unas cuantas fotografías bonitas.

Consiste en llegar a la boda con más tranquilidad, más confianza y con la sensación de que todo resulta mucho más familiar.

Por eso, después de muchas bodas fotografiadas, puedo decir que es una de las experiencias que más suelen agradecer las parejas.

Y muchas veces, una de las decisiones que más disfrutan durante todo el proceso de organización.

Si estás organizando tu boda en Madrid y te gustaría saber cómo son mis sesiones de preboda o resolver cualquier duda sobre ellas, estaré encantado de ayudarte.

 
 
 

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