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Cómo saber si un fotógrafo de bodas es bueno: 10 cosas en las que fijarte

16 sept
6 min de lectura



Elegir fotógrafo para vuestra boda puede parecer sencillo al principio. En Instagram hay cientos de fotógrafos, todos con fotografías bonitas, estilos diferentes y precios muy distintos.


Pero después de ver decenas de perfiles, galerías y presupuestos, es normal preguntarse: ¿cómo sé realmente si un fotógrafo de bodas es bueno?


La respuesta no está solamente en una fotografía espectacular.


Un buen fotógrafo de bodas debe saber contar una historia completa, adaptarse a lo que sucede durante el día, trabajar con personas diferentes y, sobre todo, conseguir que vosotros os sintáis cómodos delante de la cámara.


Si estáis buscando fotógrafo para vuestra boda en Madrid, estas son algunas de las cosas en las que os recomiendo fijaros antes de tomar una decisión.



1. No os quedéis solo con las fotografías de Instagram


Instagram es una buena carta de presentación, pero no debería ser vuestra única referencia.


Es fácil publicar durante meses las mejores diez o quince fotografías de cada boda y conseguir que un perfil parezca espectacular. El problema es que una boda no está formada únicamente por esas fotografías.


Antes de contratar a un fotógrafo, pedidle que os enseñe una boda completa.


Desde los preparativos hasta la fiesta.


Así podréis comprobar si mantiene el nivel durante todo el reportaje y, sobre todo, si sabe contar lo que realmente ocurrió durante ese día.


Una buena fotografía aislada dice poco. Una galería completa dice muchísimo más.





2. Mirad si existe una coherencia en su trabajo


Cuando veáis una boda completa, fijaos en si las fotografías parecen pertenecer a la misma historia.


No todas tienen que ser espectaculares. De hecho, no deberían serlo.


Tiene que haber fotografías de momentos importantes, fotografías de personas, detalles, imágenes espontáneas, fotografías más tranquilas y otras más emocionantes.


Lo importante es que exista una manera de mirar.


Un fotógrafo de bodas debería tener un estilo reconocible y coherente, no depender de que ese día haya ocurrido una situación extraordinaria para conseguir buenas fotografías.





3. Fijaos en cómo fotografía a las personas


Esta es una de las cosas que considero más importantes.


Una boda está llena de personas. Y cada una reacciona de una manera diferente ante una cámara.


Hay gente que se desenvuelve perfectamente y otra que se pone nerviosa en cuanto ve un objetivo.


Por eso, más que fijaros únicamente en si las fotografías son bonitas, mirad cómo aparecen las personas en ellas.


¿Se ven naturales?


¿Están cómodas?


¿Las expresiones parecen reales?


¿Hay emoción?


¿O da la sensación de que todo el mundo está posando constantemente?


Para mí, una buena fotografía de boda no tiene que parecer una fotografía de moda. Tiene que parecer vuestra.




4. Preguntad qué importancia tienen los momentos espontáneos


Hay fotógrafos que trabajan principalmente creando situaciones y dirigiendo a la pareja.


Otros tienen una manera de trabajar mucho más documental y prefieren observar lo que sucede para capturarlo.


Ninguna opción es necesariamente mejor que la otra. Lo importante es que sepáis qué estáis contratando.


Si vosotros no os sentís cómodos posando, tiene mucho sentido buscar a alguien que sepa trabajar sin necesitar dirigir cada minuto del día.


Un buen fotógrafo debería saber cuándo intervenir y cuándo simplemente apartarse y dejar que el momento suceda.


A veces, la mejor fotografía aparece precisamente cuando nadie está intentando crearla.



5. Comprobad si sabe trabajar con diferentes condiciones


Una boda perfecta sobre el papel no siempre existe.


Puede llover.


Puede hacer mucho calor.


La ceremonia puede retrasarse.


El cóctel puede durar más de lo previsto.


Puede desaparecer el sol justo cuando teníais pensada vuestra sesión de pareja.


Y, aun así, el fotógrafo tiene que seguir trabajando.


Por eso es interesante ver reportajes realizados en diferentes situaciones y condiciones de luz.


Interior, exterior, noche, sol, nublado, lluvia, espacios pequeños, lugares grandes...


La experiencia se nota especialmente cuando las cosas no salen exactamente como estaban previstas.




6. Preguntad cuánto dirige durante la sesión de pareja


Esta pregunta puede parecer secundaria, pero para muchas parejas es fundamental.


Si nunca habéis hecho una sesión de fotos juntos, es completamente normal no saber qué hacer.


Y tampoco deberíais necesitar saberlo.


Un buen fotógrafo tiene que saber acompañaros en ese momento sin convertirlo en una sesión de poses interminable.


Puede proponeros caminar, hablar, acercaros, recordar algo, miraros o simplemente estar juntos.


Pequeñas indicaciones pueden ayudar muchísimo.


La diferencia está en que esas indicaciones deberían servir para que os sintáis más cómodos, no para transformaros en dos modelos que están representando una escena.




7. Preguntad por su experiencia en bodas reales


La experiencia no lo es todo, pero en fotografía de bodas tiene mucho peso.


Una boda es un evento rápido, imprevisible y lleno de situaciones simultáneas.


Mientras ocurre algo importante delante de vosotros, probablemente esté pasando otra cosa detrás.


Un fotógrafo con experiencia aprende a anticiparse.


Sabe dónde colocarse.


Sabe cuándo acercarse y cuándo mantenerse al margen.


Sabe que determinados momentos duran apenas unos segundos.


Y también sabe reaccionar cuando el planning cambia.


Por eso, además de mirar fotografías, preguntad cuántas bodas ha realizado y cómo suele trabajar durante ellas.



8. No tengáis miedo de preguntar qué ocurre si surge un imprevisto


Esta es una pregunta poco romántica, pero muy importante.


¿Qué ocurre si el fotógrafo se pone enfermo?


¿Tiene un sistema de respaldo para las fotografías?


¿Utiliza varias tarjetas?


¿Tiene copias de seguridad?


¿Existe algún plan en caso de emergencia?


Probablemente nunca tengáis que utilizar nada de esto.


Pero precisamente por eso es importante que exista.


Cuando contratáis a un fotógrafo de bodas estáis confiándole recuerdos que no se pueden repetir.


La tranquilidad también forma parte del servicio.




9. Preguntad qué incluye realmente el reportaje


No comparéis únicamente precios.


Dos presupuestos pueden parecer muy diferentes y, sin embargo, ofrecer servicios completamente distintos.


Preguntad por las horas de cobertura, número aproximado de fotografías, forma de entrega, tiempos, álbumes si los hay, sesiones adicionales y cualquier otro elemento incluido.


Pero también preguntad algo más sencillo:


¿Qué experiencia voy a tener el día de mi boda?


Porque contratar a un fotógrafo no consiste únicamente en recibir unas fotografías meses después.


También consiste en cómo os acompaña durante uno de los días más importantes de vuestra vida.



10. Y, sobre todo, comprobad si os gusta estar con él


Esta puede ser la parte más difícil de medir y, probablemente, una de las más importantes.


El fotógrafo va a estar muy cerca de vosotros durante muchas horas.


Estará durante los preparativos.


Estará cuando aparezcan los nervios.


Estará durante la ceremonia.


Estará en vuestra sesión de pareja.


Estará durante el cóctel y, probablemente, hasta buena parte de la fiesta.


Por eso, además de gustaros sus fotografías, debería transmitiros confianza.


No hace falta que sea vuestro nuevo mejor amigo.


Pero sí alguien con quien sintáis que podéis ser vosotros mismos.


Si os sentís cómodos, probablemente las fotografías también lo reflejen.





Una buena fotografía de boda es mucho más que una foto bonita


Cuando comparéis fotógrafos de boda, intentad mirar más allá de la fotografía perfecta.


Preguntad por el trabajo completo.


Observad cómo aparecen las personas.


Fijaos en las emociones.


Mirad si existe una narrativa.


Pensad si ese estilo encaja realmente con vosotros.


Y, sobre todo, intentad imaginaros a esa persona acompañándoos durante todo vuestro día.


Porque al final, las fotografías que más valor tienen no siempre son las más espectaculares.


Son aquellas que, años después, os hacen recordar exactamente cómo os sentíais en ese momento.


Una mirada de vuestros padres.


Un abrazo que no visteis.


La risa de un amigo.


Los nervios antes de entrar.


Una conversación durante el cóctel.


Ese instante en el que os quedasteis solos durante unos minutos.


Eso es lo que hace que un reportaje de boda tenga valor con el paso del tiempo.



Si estáis buscando fotógrafo de bodas en Madrid


Mi forma de entender la fotografía de boda parte precisamente de ahí: observar, estar atento y dejar que las cosas sucedan.


Me gusta que las fotografías tengan belleza y estén cuidadas, pero sin perder la naturalidad. No creo que tengáis que pasar el día posando ni actuando delante de una cámara.


Mi trabajo consiste, en gran parte, en acompañaros, ayudaros cuando lo necesitéis y saber cuándo simplemente dejaros disfrutar.


Si estáis preparando vuestra boda en Madrid y os gusta este tipo de fotografía, podéis escribirme y contarme un poco sobre vuestro día. Estaré encantado de conocer vuestro proyecto y enseñaros reportajes completos para que podáis valorar si mi forma de trabajar encaja con vosotros.

 
 
 

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